Las noventa y nueve,
Dejo en el aprisco,
Y por la montaña,
A buscarla fue,
La encontró gimiendo,
Temblando de frío,
Curo sus heridas,
La tomo en sus brazos,
Y al redil volvió;
Esta misma historia,
Vuelve a repetirse,
todabia hay ovejas,
que perdidas van,
bagan por el mundo,
sin Dios sin consuelo,
sin Dios sin consuelo,
sin Dios sin consuelo,
y sin su perdon;
Las noventa y nueve,
Dejo en el aprisco,
Y por la montaña,
A buscarla fue,
La encontró gimiendo,
Temblando de frío,
Curo sus heridas,
La tomo en sus brazos,
Y al redil volvió;
Curo sus heridas,
La tomo en sus brazos,
Y al redil volvio.